Capi.tulo 2 - Aguas Cristalinas

Esa noche recordé una historia que me contaba mi tía de pequeña, ella era la que siempre me cuidaba, yo casi nunca veo a mi familia y hasta el momento no sé porqué. Bueno, la historia era sobre un rey. El rey estaba sumamente preocupado porque su pueblo estaba siendo consumido por una maldición que le había hecho la tribu Kuyi ya que le tenían envidia a la paz que abundaba ahí. De pronto nadie seguía los mandatos, las personas no se respetaban mutuamente, el amor había dejado de existir y las personas de corazón puro iban desapareciendo poco a poco. Al no tener idea de que hacer el rey mandó a buscar a consejero real quien le dijo que atravesara el reino hasta llegar al pozo de agua cristalina y que pidiera que la maldición se fuera, este deseo solamente lo podía pedir una persona totalmente pura de corazón y el rey era el indicado para eso.
Así pues partió el rey viejo y cansado al pozo del agua cristalina, al llegar se sentía débil y cansado, supo que no aguantaría mucho más entonces tomó del agua el pozo y rápidamente pidió su deseo, este fue que vinieran al mundo personas de corazón puro y noble que serían las indicadas para vencer la maldición que había caído sobre su reino, y que estas personas fueran como una nueva raza de humanos, con poderes como poder sanar, hacer mover las montañas, leer los pensamientos e incluso sentir presencias. El rey llamó a estos seres “cristalinos” por el agua del pozo. Pidió el rey el deseo y murió al instante, su corazón no aguanto el viaje. Al día siguiente comenzaron a aparecer los cristalinos en el reino, llevando luz a aquel lugar que estaba lleno de odio y no tenía ningún consuelo.
Soñé con esa historia y me pregunté si tal vez era real, si tal vez yo era una “cristalina” y por eso tenía estos dones. Tenía miles de dudas, la historia que me contó mi tía había sucedido hace cientos de años, el reino ya se había salvado, entonces ¿Por qué todavía existen cristalinos aún? Y entonces ¿también existen Kuyis? Tenía demasiadas preguntas en mi cabeza, iban surgiendo una tras de otra.
Me desperté a mitad del sueño, eran como las 2 de la mañana pero no podía esperar para contarle a Allyson, lo más probable es que si espero se me va a olvidar y hay varias similitudes con nosotras, bien es cierto que recién habíamos descubierto nuestros dones, pero ya desde pequeña yo podía sentir las presencias y campos de las personas y estoy segura que el de Allyson es distinto a cualquiera que había sentido antes. En ese lugar había algo raro, nuestros dones se comenzaron a activar desde que llegamos ahí. Además era muy evidente que Madame Rosaline estaba muy enfocada en mí, me había enviado a la oficina de la directora por un crimen menor, algo tienen conmigo porque a casi nadie se le permite ver a Madame Johanne.
Decidimos que vamos a resolver este misterio, creo q mis sueños me están diciendo algo y estoy segura de que ese “algo” nos va a cambiar la vida. Para aclararnos un poco las ideas decidimos hablar con Jack, quien sabía bastante sobre estas cosas raras que pasan.
- Cuéntame sobre tu sueño –
- La verdad no me acuerdo mucho, era sobre una historia que me contaban de pequeña –
- Yo no sé si a ti se te olvidan los sueños porque te pusieron algún hechizo para que se te olviden o porque tú de naturaleza eres “así de especial” –
Le saqué la lengua a Jack como si tuviera cinco años de edad, no se me ocurrió nada inteligente que responderle así que encontré que sacarle la lengua era la mejor respuesta con tal de no quedarme callada.
- ¡Ah pues entonces no te cuento nada! -
Allyson y Jack se reian de mi, su risa era tan contagiosa que al final yo terminé riéndome de mi misma también, me había reído tanto que tuve que levantarme a buscar un poco de agua. Al levantarme tropecé con el cable de una lámpara que estaba sobre la mesa de noche, esta cayó al suelo y por poco se incendia toda la habitación. Jack trajo el extinguidor y me lo roció todo como si fuera yo la que me estaba quemando pero bueno al final apagamos las llamas. La inspectora de cuartos Madame Channel no tardó en llegar.
- ¿Chicas que pasó? –
Allyson y yo miramos a Jack pensando cómo hacer para esconderlo de Madame Channel, pero ella igual se dio cuenta
- Uds. Saben que los chicos no pueden estar en sus dormitorios después de que se apagan las luces -
Ambas agachamos la cabeza en señal de arrepentimiento mientras la escuchábamos
- Pero tranquilas chicas, ustedes me caen bien, esto va a quedar entre nosotros, solo tengan más cuidado para la próxima –
Los tres pusimos cara de sorprendimos, personalmente yo no podía dar crédito a mis oídos. Me agrada Madame Channel, es muy diferente a cualquier maestro de la academia, creo que ella podría ser nuestra cómplice en un futuro.
Cuando se fue Madame Channel, Allyson y yo pensamos que lo mejor por ahora sería ir a buscar referencias sobre esta leyenda de los cristalinos, la biblioteca sería un buen lugar para empezar, luego iríamos a nuestras clases y trataríamos de no meternos en problemas lo cual es total y completamente imposible, pero trataremos.
Todos bajan a desayunar a las 7 así que pondré el despertador a las 5 para poder bajar y que no haya nadie. A las 5 de la mañana sonó el despertador, como lo habíamos planeado 3 horas antes, lo apagué y fui a despertar a Allyson
- Gordita, despierta –
Allyson no está gorda para nada, pero de cariño entre nosotras siempre nos hemos dicho así.
- ¿Tengo que despertarme ya? –
- Si…
- ¿Y por qué?
- Para ir a la biblioteca, como planeamos
- ¿Y tú como sabes que lo planeamos si nunca te acuerdas de nada? –
Suspiré y la jalé del brazo para que se levantara, luego logré que se fuera a bañar y todo el asunto. En poco tiempo ya estábamos en la biblioteca.
Habían varias versiones sobre la historia del rey y su deseo sin embargo todas las historias tenían algo en común, que los cristalinos habían venido al mundo con una misión especial, hacer del mundo algo mejor, claro que habían unos que no usaron sus dones como debía ser y de ahí salieron los Kuyis quienes decidieron hacer el mal. Otras fuentes decían que ninguna de estas razas existían ya y si quedaban estos seres serían escasos, unos 20 en todo el mundo o una cosa así.
Mi tía siempre me dijo que yo soy única y especial y por eso ella debía cuidarme todo el tiempo, me decía “mi zircornia” de cariño ya que esta joya es cristalina, me decía que los que eran como yo tenían una misión muy grande y que otros querrían detenerme pero no podrían, siempre le dije que no entendía y le preguntaba cuál era mi misión; ella solo dijo “habrá una señal de que tu misión se acerca, espérala y lo entenderás”. Recordé varios momentos con Allyson desde que somos pequeñas y como siempre nos han cuidado muchísimo y que en cierta forma nos complementamos, por ejemplo: ella canta, yo bailo, ella dibujo, yo escribo. Cosas así pequeñas pero significativas, siempre hemos estado juntas y ahora estamos juntas en esto, creo que esta será una misión en equipo.
Tomamos la información que teníamos y nos dirigimos a comer, nos sentamos bien cerca una de la otra para poder discutir el tema en voz baja, Jack se unió a nuestra conversación. Traté de concentrarme en los campos de las personas para ver si sentía algo diferente… algo “cristalino”… sentí algo muy grande cerca de mí y automáticamente supe que era Allyson, así que lo descarté, sin embargo quedé con la duda pero era algo muy grande para ser de una sola persona. Así mismo sentí campos negativos pero no los pude identificar, algo raro estaba pasando aquí, de eso estaba segura.
Nuestra primera clase era matemática, nos sentamos atrás. Tenía tantas cosas en mi cabeza que no podía poner atención, me puse a dibujar en los bordes del cuaderno; había estado pensando en los cristalinos pero de repente algo más ocupó mi mente: mi delirio… traté de reproducir el sueño en mi cabeza, él me había dicho que me estaría esperando y sé que es cursi y es tonto pero desde la primera vez que lo vi supe que él era para mí, es más que un sueño lo siento dentro de mí. Él me conoce tan bien y yo a él, como si desde siempre estuviéramos destinados a estar juntos, me pregunto si lo conoceré algún día realmente. Por ahora no sé ni entiendo nada, solamente que lo amo y lo espero.
No me duró mucho la estadía en mi mundo de fantasía, después de todo era la clase de matemáticas. Allyson era un genio en estas cosas pero yo apenas sabía sumar, pasé toda la lección contando los minutos que faltaban para el almuerzo. En eso Allyson me susurró:
-¿Ves a aquel muchacho de allá?-
- Si, ¿Qué con él? –
- No me digas que no te has dado cuenta -
- ¿De qué? -
- Hace como 3 horas te está mirando -
- ¿En serio? – Puse cara de amargada
- Sí, creo que le gustas -
- Me cae mal –

Ella me miró con cara de asombro y yo hacía gestos de repulsión, imaginé las caras que estaba haciendo y me dio risa, Allyson se rio también. El profesor Robert nos miró molesto
-Señoritas, ¿desean compartir algo con la clase?-
- Puede continuar, Señor- Respondió Allyson
Y así lo hizo el profesor hasta que de nuevo nuestras risas llenaron el salón, esta vez no nos llamaron la atención, de una vez nos sacaron de la clase. Ya los profesores y personal general sabían que nosotras causábamos problemas y eso que no llevábamos ni un mes ahí, pero no era intencional. Para las clases siguientes ya no podíamos sentarnos juntas.

Capi.tulo 1

Allyson y yo siempre habíamos sido mejores amigas, bueno… no siempre… pero desde que tengo memoria sé que somos muy unidas, aunque no sé si alguna vez he tenido una porque soy bastante olvidadiza; la cosa es que desde que nos conocemos ella es como mi hermana, una hermana que yo misma elegí. Allyson es más alta que yo, bueno tomando en cuenta mi escaza altura cualquiera es más alto que yo. Tiene el cabello rubio rizado y largo, ojos profundos color verde, una sonrisa capaz de encantar a cualquier muchacho y unas facciones perfectamente delineadas. Su piel es pálida y sus mejillas sonrosadas; caminaba con gracia y aún guardaba cierta inocencia de su infancia. Yo soy muy diferente a ella, cabello corto castaño con las puntas para todo lado, ojos castaños pequeños, facciones finas. De contextura delgada, la piel más pálida que la de Allyson, tan pálida que cualquiera diría que acabo de salir de la morgue; tenía cierto andar de bailarina que adopté con las clases de ballet y no puede faltar mi toque personal: un lazo gigante al lado derecho de la cabeza.
Vivíamos en un pequeño pueblito donde nunca pasaba nada, la gripe porcina era lo único interesante que había sucedido, si es que eso se puede considerar interesante. Todo el mundo se conocía y todo era estructurado cosa nosotras no tolerábamos en absoluto y siempre buscábamos la manera de ser diferentes. Ya nos habíamos acostumbrado a que nos vieran raro y a toda clase de cosas, no sólo porque nos veíamos diferentes a cualquiera en ese lugar sino porque somos la causa del 99.9% de las quejas por perturbar la paz que se reciben ahí. De todas maneras partiremos pronto para ir a la prestigiosa academia de arte de la famosa Madame Johanne, había sido nuestro sueño desde la primaria y muy pronto sería una realidad.
Para muchas personas Madame Johanne era un misterio en el sentido de que muy pocas personas la habían visto o hablado con ella, sin embargo todo aquel que deseaba convertirse en un gran artista debía saber sobre su existencia. Allyson y yo habíamos esperado mucho tiempo el día en que espesáramos nuestras clases ahí y ese día había llegado, no podíamos estar más emocionadas.

- Hey Simonette ¿Crees que nos metamos en problemas?

- No lo dudo, siempre estamos en problemas, pero al menos voy a poder usar mi lazo.

- Sí y todos van a querer saber que hace una muchacha con un lazo tan grande y extravagante y a los 2 minutos vas a tener 200 amigos nuevos. Ush, sociable.
Escupió la última palabra como si ser sociable fuera un agregado a la lista de los 7 pecados capitales y luego me miró con desaprobación.

- ¡Allyson, que exagerada!

Le dije y ambas nos reímos

- Bueno si, un poquito pero aún así. Es que eres tan sociable y tan poco visible con ese lazo.

- Está bien, si soy sociable, pero no tanto.

Allyson me miró como diciendo “si, si lo que digas” y continuó ayudándome con preparar mis numerosas maletas, la mayoría llena de cosas inservibles y accesorios extravagantes, al contrario de ella que solamente llevaba una maleta pequeña con lo indispensable. Después de muchas horas acomodando mi equipaje nos fuimos a dormir, ambas estábamos agotadas. Esa noche no tenía mucho de especial, dormí para descansar y nada más que eso, sin embargo después de esa noche no dormiría para descansar, a partir de esa noche lo haría para saber de él y estar con él, aunque fuera solo en sueños. Cuando desperté esa mañana supe que tenía una razón para creer en el amor, una razón para empezar otra vez y permitirme sentir tantas cosas que reprimí por mucho por miedo a perder, y la razón era él. Ese sueño había sido muy distinto a cualquier otro, había sido demasiado real.
Como no es de extrañarse no recordaba mucho del sueño, pero lo recordaba a él por su sonrisa tan singular y por ser mi delirio, quien revivió mi corazón. Sé que no tiene ningún sentido, ni siquiera puedo afirmar con total certeza si existe él, pero si puedo afirmar completamente es que lo amo y que mi corazón le pertenece.

- ¡Allyson, Aaaaaaaaallyysoooon! - La llamaba yo mientras la sacudía para
despertarla.

- ¿Qué pasa? – Apenas abrió los ojos perezosamente

- ¡Tengo algo que contarte!

- ¿Qué? ¿No te puedes esperar? ¡Son las 6 de la mañana!

- No, no puedo, ¡estoy enamorada! - Por fin logré que reaccionara y me prestara atención. Abrió los ojos como platos sin entender una sola palabra de lo que yo decía.

- ¿Y eso tan repentino? ¿De quién? –

- Yo… yo… pues no tengo idea –

La alegría que sentí cuando me desperté esa mañana se fue despacio hasta dejarme vacía, entendí que había sido un sueño y nada más. Allyson me miró sin comprender, le narré mi sueño y la historia de cómo me había enamorado de un completo desconocido. Le conté lo que recordaba de él: su sonrisa por supuesto, sus manos, la ternura que reflejaban sus ojos y el clavel que me regaló. Ella me escuchaba con total atención, como siempre lo hacía cuando le contaba algo, no entiendo de dónde saca tanta paciencia. Cuando terminé mi historia me di cuenta de que mi corazón palpitaba a un compás totalmente distinto, supongo que me salto un latido por lo rápido que va, el mismo efecto que tiene la migradorixina en los pacientes cardiacos. Allyson me miró con dulzura y me dio el mejor consejo que me han dado en toda mi vida: “Nunca pierdas la fe”, esas palabras hicieron que guardara en lo más profundo de mí la esperanza de conocer al hombre de mis sueños pero aún así me sentí vacía. Mi corazón se convirtió en mi peor enemigo pues me pertenecía a mí pero latía por él; dejé mis pensamientos de lado y me fui a duchar y a arreglar para nuestro primer día en la academia.

- Simonette ya estoy lista ¿puedo desayunar? –

- ¡Oh Dios! Si, hazlo rápido tenemos que llegar a tiempo o Madame Johanne nos va a ahorcar-

- Bueno

Generalmente odio ser puntual, pero esto es diferente de todos modos ya teníamos casi 10 minutos de retraso.

Admiro la paciencia y la calma de Allyson, yo estaba preocupada por llegar tarde y porque los accesorios que había elegido combinaran con mi atuendo y la mayor preocupación de ella era el desayuno, ¿Cómo lo hace? Después de haber corrido para estar lista y presentable, Allyson y yo salimos para esperar a Jack, el novio de ella y quién también es como un hermano para mí. Jack y Allyson hacían la pareja más adorable que pudiera existir, realmente se sentía el amor entre ellos, esa clase de amor que las personas creen que solo existe en los cuentos de hadas o en las películas pero ellos los hacían tan real que casi podrías sostener su amor en la palma de la mano como algo palpable. Son la prueba de que el amor verdadero aún existe.

Jack es moreno y alto, tan alto que tengo que echar la cabeza hacia atrás cuando quiero saludarlo, hasta Allyson tiene que pararse en sus puntas cuando lo va a besar. Tiene el cabello rizado y ojos soñadores color café y es delgado al igual que yo. Creo que él es el delirio de Allyson, como lo es ese hombre misterioso para mí. Se me hace difícil entender, hay infinidad de personas en el mundo, personas reales y yo sólo lo quiero a él. No me di cuenta que los tres habíamos llegado a la academia porque pasé todo el camino pensando en aquel sueño, todavía podía sentir sus manos en las mías, él césped, todo. Ya soy distraída por naturaleza pero esto de enamorarse me estaba poniendo realmente mal, mi torpeza había aumentado unas siete veces más que de costumbre, cuesta creer que esta descoordinación andante es una de las mejores bailarinas de ballet.

La academia de Madame Johanne era como un mundo aparte dentro del nuestro, cada quien podía ser, quien quisiera ser, en este mundo no existían ataduras ni restricciones para un artista. Todos eran diferentes: excéntricos bailarines, diseñadores extravagantes, actores alocados, de todo un poco cada uno mostrando sus verdaderos colores. Realmente siento que pertenecemos a este mundo y aún estando rodeada de tanta gente distinta, sé que hay algo en nosotros que nos hace especiales.

Apenas puse un pie en la academia escuché a alguien llamándome, me giré en dirección a esa pequeña voz.

- Simonette, Simonetteeeee… Hola

- Hey hola Jossie!

Josephine o Jossie como la llamaba yo era mi prima. Ella se parecía más a mí físicamente, solo que cuando se enoja pone esa mirada matadora que asusta a cualquiera y que definitivamente heredó de su madre. Me alegré de ver que Josephine es más pequeña que yo en estatura pero la alegría me duró poco porque luego recordé que ella apenas tenía 12 años de edad. Sin embargo me sucedió algo muy raro al tener contacto con ella, pude escuchar perfectamente el latido de su corazón sin acercarme a él y escuché claramente una voz en su cabeza, la voz de sus pensamientos. Creo que el lazo no permite que llegue sangre a mi cerebro, estoy esquizofrénica.
Dejamos a Jossie y me encaminé con Allyson a nuestra habitación. Tardé bastante rato llevando mis cosas ya que por poco no empaco mi casa completa.

- ¿Sabes? Creo que estoy volviéndome loca… primero me enamoro de un sueño y ahora oigo voces en mi cabeza

- Creo que tienes el lazo demasiado ajustado

- Si… yo creo lo mismo, pero al saludar a Jossie escuché claramente sus
pensamientos y el compás de su corazón

Allyson me miró sorprendida, no sé porqué tuve el presentimiento de que ella también tenía ciertas habilidades. Seguimos hablando y pronto nos dimos cuenta de que había algo raro en nosotras. No tuvimos mucho tiempo para profundizar en el tema, debíamos ir la primera clase.

Madame Rosaline era la maestra de pintura, era la persona más estricta existente y su clase era la más aburrida en la historia de clases aburridas. Tanto que nosotras prácticamente ya estábamos dormidas.

- ¿Y a mí porque tiene que importarme la historia de la pintura? –

Ella se encogió de hombros en respuesta

- A mí tampoco me interesa mucho, mejor tratemos de averiguar qué está pasando con nosotras –

- - No creo que sea el lazo porque tu lo usas e igual tienes ciertos mmmm ¿dones?-

Escuché de repente los pensamientos de Madame Rosaline y supe que estaba interesada en nuestra conversación.

- Deberíamos hablar más bajo, las paredes oyen –

Madame Rosaline estaba molesta porque aún se escuchaban nuestros murmullos

- Allyson Brown y Simonette Rochelli ¿tienen algo que compartir con la clase?-

Pusimos cara de inocentes y de no saber nada, la profesora continuó con su clase mientras nosotras buscábamos un tema para hablar.

- Aún me intriga ese sueño, te juro que fue tan real -

Le dije a Allyson cambiando el tema de conversación, me pareció raro que la maestra estuviera tan interesada en nuestra charla, no se me ocurría ninguna razón para eso.

- ¿Y en serio no te acuerdas de él?

- Sólo de su sonrisa, pero estoy segurísima de que no lo he visto antes.

- Simonette y Allyson, por favor es la segunda llamada de atención, sepárense.

Los demás alumnos posaron sus ojos en nosotras y un uuuuuuuuuu a coro recorrió el salón, creo que no será la primera vez que suceda esto, igual que en nuestro pueblo nuestros nombres serán famosos por ser la razón de todas las quejas por perturbar el orden y la paz. No pasaron ni cinco minutos desde que me separaron de Allyson y yo ya le estaba enviando notas, la maestra no tardó en darse cuenta y ya me estaba llamando la atención.

- Mademoiselle Rochelli, ¿que tiene ahí?

No podía dejar que Madame Rosaline viera el contenido de la nota, pensaría que estábamos totalmente locas, armaría un escándalo por nuestros dones. Tomé la nota, la arrugué y la lancé

- ¡¡GUERRA DE PAPELES!!

En seguida todos comenzaron a lanzar papeles entonces aproveché la distracción para esconder la nota y por supuesto fui enviada a la oficina de la directora, si, apenas el primer día de clase y yo ya tenía problemas, debe ser mi más grande talento. Entré a la oficina de Madame Johanne y ahí estaba ella, sentada en su silla de respaldar ancho como las de los presidentes y gente importante. Me miró con desaprobación mientras golpeaba los dedos en el escritorio.

- Señora Directora, aquí le traigo esta revoltosa – dijo Madame Rosaline en tono totalmente desaprobatorio como si estuviera tratando con criminales.

- Yo me encargaré de ella, gracias profesora.

Tragué grueso y miré a la directora quien me indicó con un gesto que me sentara en la silla que estaba delante de ella.

- Supongo que sabe porqué esta aquí, Mademoiselle Rochelli - Su tono
hizo que un escalofrío recorriera mi espalda.

- Yo, yo… si Señora, eso creo –

- Bueno, deberá disculparse con la profesora y recoger los papeles al final de la clase, puede retirarse –

¿Eso fue todo? Me sentí aliviada, me fue mejor de lo que creí. Regresé cuando
terminó la clase y me quedé con Allyson recogiendo los papeles. Siento que la directora y Madame Rosaline saben algo de nosotras, pase lo que pase ninguna de ellas dos debe ver la nota que le escribí a Allyson.

Pro.logo

Dicen que las personas tienen un mismo sueño más de una vez es porque significa algo, tal vez algo que hay que hacer o algo que va a pasar. Yo había tenido el mismo sueño por más de una semana, estaba paranoica. En el sueño yo corría por un laberinto de pasillos, sentía que el corazón iba a saltarme del pecho, las palmas de mis manos estaban manchadas de rojo. Me di cuenta que era mi sangre, intenté gritar pero la voz no me salió, entonces quise huir de ese lugar pero las piernas no me respondían, era el peor momento para quedarme completamente paralizada. Justo al final del pasillo, estaba él, mi perseguidor, el que yo creí por mucho tiempo, mi primer amor. Desperté gritando aún más paranoica que antes. Los sueños hermosos y románticos que había tenido antes se habían transformado en pesadillas, en ilusiones manchadas con sangre, mi propia sangre.
Me di cuenta de la peor manera, que el amor no siempre es como un sueño, ahora estoy arriesgando mi vida por amarlo a él.

In.tro

A veces la realidad y la fantasía se mezclan y caminan juntas como una sola, no sé puede afirmar con total certeza cuál es cuál. Todo lo que creí saber y entender estaba mal, en este mundo las historias eran reales y  los sueños dejaban de ser sueños para convertirse en pesadillas, justo lo que le había pasado a los mios. En esta realidad el amor es un juego mortal donde los protagonistas somos nosotros dos, si no cambio las cosas prontro voy a terminar escribiendo mi historia de amor con sangre de alguno de nosotros y me temo que será la mia.